Ejemplo de participación con asociaciones
Hablar de participación y colaboración público-privada en el sector público es fácil en la teoría, pero llevarlo a la práctica requiere metodología, empatía territorial y espacios reales de diálogo. En este blog siempre defiendo que los territorios no se gestionan desde despachos aislados, sino conectando las necesidades del tejido empresarial con las herramientas y capacidades de la Administración.
Un ejemplo de esta articulación tuvo lugar recientemente en Bodegas Faustino Rivero (Arnedo), en la última Jornada convocada por la Ruta del Vino Rioja Oriental. Allí nos reunimos instituciones, empresas turísticas, hostelería y bodegas con un objetivo común: coordinar el impacto del eclipse solar total del próximo 12 de agosto.
A través de este caso práctico, analizo las ventajas, retos y planteo posibles desafíos de esta coordinación público-privada.
1. Ventajas:
Cuando un hito histórico —como un eclipse que no ocurre en la región desde 1912— amenaza con colapsar las infraestructuras locales con un 100% de ocupación, la comunicación unidireccional no funciona. Estos espacios de trabajo compartido aportan beneficios estratégicos claros:
- Unificación de discurso (Una sola voz): Si el recepcionista, el camarero, la oficina de turismo y el resto de agentes manejan la misma información sobre seguridad visual (uso exclusivo de gafas ISO 12312-2) y movilidad, el mensaje al visitante es claro y transmite profesionalidad.
- Anticipación y mitigación de crisis: La Administración aporta la visión macro (flujos de tráfico, riesgos de incendios), mientras que las empresas aportan la realidad micro (tiempos de servicio en restaurantes, necesidad de menús take-away o flexibilidad en el check-out).
- Protección de la reputación de marca territorio: Pactar pautas de conducta comunes evita daños reputacionales difíciles de reparar.
- Co-creación de valor: El cruce entre sectores permite identificar oportunidades únicas, como alargar la estancia en destino.
2. Los desafíos de la comunicación público-privada:
No todo es sencillo en la gestión participativa. Analizar con honestidad los puntos de tensión es clave para mejorar la gobernanza territorial en futuras jornadas:
Fricción 1: La brecha entre la norma y la operativa diaria
La Administración establece regulaciones indispensables, el reto es trasladar estas normas al sector privado sin que se perciban como un freno, sino como una garantía de seguridad.
Fricción 2: Los ritmos de decisión
Las pymes y autónomos turísticos necesitan agilidad operativa inmediata para ajustar compras, personal y horarios. La Administración, por su parte, maneja tiempos de validación más lentos. La comunicación público-privada debe servir para acortar estos tiempos de respuesta.
Fricción 3: El riesgo del «evento aislado»
El mayor peligro de estos encuentros es que queden en una foto puntual. Una verdadera estrategia de participación requiere dar continuidad al canal de comunicación a través de herramientas digitales oficiales y un seguimiento activo tras el evento.
3. Ahora bien, si coordinarse es tan sencillo, ¿lo hemos hecho así de bien antes?
Aterrizar pautas tan concretas parece puro sentido común. Sin embargo, cuando vemos la efectividad de este encuentro, es inevitable hacerse las preguntas:
- ¿Estas reuniones son habituales? ¿Se han realizado en años anteriores? ¿Se debería priorizar más este tipo de encuentros entre las entidades públicas y a quien abre la puerta de su negocio cada mañana?
- ¿Hemos vivido atrapados en la inercia de la «promoción estándar»? ¿Cuál ha sido el papel de la Administración respecto a la promoción del destino durante los últimos tiempos?
- ¿Faltaban canales o faltaba confianza? A menudo la barrera no es la falta de voluntad, sino la falta de un lenguaje común. La Administración suele pecar de un lenguaje excesivamente burocrático. ¿Se debería priorizar una comunicación más horizontal con la ciudadanía?
- ¿Se necesita siempre «un hito o un evento crítico» para hablar? El eclipse o las grandes crisis nos obligan a coordinarnos a contrarreloj. Pero, ¿Debería ser capaz la administración de mantener esta misma dinámica de trabajo para el día a día del territorio sin la presión de una fecha límite?
Lanzar estas preguntas no busca señalar errores del pasado, sino identificar las inercias que debemos romper.
Conclusión: La comunicación como puente entre la gestión y la identidad
Lo que vivimos en Bodegas Faustino Rivero demuestra que la comunicación público-privada no es un trámite formal ni una simple rueda de prensa: es una herramienta de gestión territorial. Unir a los actores de un destino no significa que todos piensen igual, sino que todos compartan una misma hoja de ruta para proteger el entorno y ofrecer la mejor versión de su territorio.
En un entorno donde el turismo evoluciona hacia modelos más conscientes y respetuosos, la verdadera competitividad de un destino como La Rioja dependerá de su capacidad para seguir construyendo estos espacios de confianza.
¿En tu sector o municipio existen canales reales de comunicación entre la Administración y el tejido privado? ¿Cuáles son las principales barreras que detectas? ¡Hablemos en los comentarios!


